La exposición actual en el Whitney Museum de Nueva York nos sumerge en la fascinante evolución de AARON, el primer programa de inteligencia artificial (IA) diseñado específicamente para la creación artística. Detrás de esta innovadora obra se encuentra Harold Cohen (1928–2016), un pintor consagrado en Londres que, en la década de 1960, decidió explorar los límites de la creatividad a través de la tecnología.
Cohen, profesor en la Universidad de California, San Diego, dio vida a AARON a finales de los sesenta. El nombre del programa, AARON, hace referencia a la figura bíblica que fue portavoz y mediadora de su hermano Moisés. Esta elección no es casual; Cohen cuestiona la relación entre la creación artística y lo divino. ¿Puede una máquina comunicarse con el mismo poder que un profeta?
AARON no es simplemente un conjunto de algoritmos. Cohen lo concibió como una colaboración, una extensión de su propia creatividad. Durante décadas, AARON ha producido imágenes destinadas a ser ejecutadas por dispositivos de dibujo y pintura. Desde bolígrafos automáticos que trazan líneas sobre papel hasta colores aplicados con pinceles, AARON ha explorado diversas formas de expresión visual.
La exposición presenta no solo las obras de AARON, sino también el software como la fuerza creativa central detrás de ellas. Versiones del programa basadas en pantallas y dibujos realizados por plóteres operan en vivo en la galería. Es un testimonio del poder de la inteligencia artificial para transformar la manera en que concebimos y creamos arte.
En un momento en que las herramientas de inteligencia artificial para la creación de imágenes están ganando popularidad (piensa en DALL-E, Midjourney y Stable Difusion), Harold Cohen: AARON nos ofrece una perspectiva histórica crucial. Nos invita a reflexionar sobre la creatividad, la autoría y la colaboración en un mundo donde la tecnología redefine constantemente los límites de lo posible.
En resumen, la exposición nos sumerge en el legado de Harold Cohen y su visión audaz de la inteligencia artificial como compañera creativa. AARON no solo es un programa, sino una ventana hacia un futuro donde la colaboración entre humanos y máquinas redefine el arte.

